Angola ha sufrido recientes lluvias torrenciales que han provocado estragos en todo el país. La provincia de Benguela ha sido golpeada con especial dureza, tierra donde nuestra congregación está presente y comparte la vida desde hace 26 años.
En estos primeros días de abril, Angola ha sufrido unas devastadoras inundaciones provocadas por fuertes temporales que han dejado un trágico balance de casi una treintena de víctimas mortales, heridos y personas desaparecidas a nivel nacional, además de miles de familias afectadas.
Dolor compartido desde nuestra comunidad en Lobito
Para la Familia Oblata, esta tragedia nos toca muy de cerca el corazón. Nuestra comunidad de Lobito y el Centro Renascer forman parte del latido diario de esta tierra desde hace 26 años. Caminamos y compartimos el día a día con sus gentes, y hoy compartimos también su inmenso dolor.
Sabemos que, ante los desastres naturales, las realidades de exclusión y pobreza previa se acentúan drásticamente. Las mujeres que acompañamos, sus familias y sus vecinos se enfrentan ahora a un desafío desgarrador para sobrevivir y tratar de recuperar sus hogares.
Oración, cercanía y esperanza
Nos unimos juntos a la Provincia del Santísimo Redentor y a su nota de solidaridad para hacer llegar nuestro más sincero consuelo a las familias de las personas fallecidas.
Ante Jesús Redentor, llevamos las vidas de todos los afectados. Pedimos por el eterno descanso de las víctimas y por la pronta recuperación de las personas heridas. Nos unimos en comunión y oración, esperando que la ayuda institucional y la solidaridad se abran paso rápidamente para asistir en las labores de rescate y reconstrucción.
Nuestra misión en Angola es ser cauce de vida, y hoy, en medio de estas difíciles circunstancias, nuestra presencia y nuestro abrazo siguen más firmes que nunca al lado del pueblo angoleño.









