Tras haber vivido la intensidad de la vigilia y la cercanía de los encuentros previos, la Eucaristía celebrada con el Papa León XIV se alzó como el centro espiritual de esta visita. Los días previos fueron de camino y escucha. Este momento fue de oración compartida y de renovar, ante el altar, el compromiso que define nuestra vida como Oblatas.
La misa celebrada en la plaza no fue solo un acto litúrgico. También ha sido un recordatorio palpable de nuestra identidad como Iglesia universal. Para nosotras, llevar en el corazón la representación de toda la Familia Oblata otorgó a cada gesto un significado renovado.
Para Noelia Ramírez, Consejera General, lo más impactante fue la capacidad de oración colectiva en medio de la magnitud del evento:
«Era admirable el silencio que había ante tanta cantidad de personas que rezaban juntas. El rezar juntos tantas personas crea y genera un ambiente donde la fe y la esperanza va transformando un mundo tan violento, tan competitivo. Juntarse para rezar un domingo por la mañana y desear el bien, es algo muy grande».
El ambiente vivido durante esta jornada dejó una huella profunda. Para la Consejera General, la procesión eucarística fue un símbolo de esperanza renovada para la ciudad, un signo de que Dios camina al lado de sus gentes en el día a día.
Además, sobre la profundidad del mensaje papal, Noelia Ramírez destaca la centralidad de los más vulnerables en sus palabras:
«El Papa insistió en todos sus discursos en que nuestro cristianismo pueda ser un cristianismo encarnado y que pueda mirar la realidad de las personas que hoy viven las pobrezas de este tiempo; nos recuerdan el accionar de Jesús, que supo estar al lado de las personas que eran las excluidas en su tiempo, las personas pobres y vulnerables».
Al concluir esta celebración, nos queda el impulso de hacer nuestra esa llamada. La Misa es el cimiento sobre el que seguiremos trabajando para que nuestra vocación sea, cada día, un reflejo de esa humanidad que dignifica y libera, siendo parte de un movimiento mucho más amplio de transformación social, donde la familia y la fe se dan la mano para seguir construyendo un mundo más justo.
Imagen de portada: Solemnidad del Corpus Christi. (Fuente: Archidiócesis de Madrid).









