El Grupo de Incidencia redactó este documento que recoge diez compromisos y exigencias públicas para garantizar el acceso efectivo a derechos. Nuestro objetivo final busca asegurar una igualdad real, integrando siempre a las mujeres más vulneradas.
La urgencia de una igualdad inclusiva
En el Día Internacional de la Mujer, las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor de la Provincia Europa alzan la voz desde su experiencia diaria de acompañamiento a mujeres en contextos de prostitución y trata con fines de explotación sexual. Creemos firmemente que no podemos construir la igualdad si dejamos fuera a las mujeres más vulneradas.
Por este motivo, formulamos diez compromisos y exigencias públicas que nos permitirán avanzar hacia una sociedad más justa.
Los 10 puntos del Decálogo Oblata
- Reconocer todas las formas de violencia: La violencia contra las mujeres incluye la explotación sexual, la trata y también la violencia institucional que niega o retrasa derechos.
- Garantizar acceso real a derechos: El acceso a vivienda, salud, empleo y protección nunca debe depender del origen, la situación administrativa o la capacidad para superar barreras burocráticas.
- Combatir el racismo y la xenofobia: Las mujeres migrantes y racializadas sufren una discriminación doble o triple. Las políticas públicas deben reconocer y erradicar esta realidad.
- Asegurar vías reales de regularización: Sin regularización administrativa, resulta imposible alcanzar la autonomía y acceder a los derechos básicos.
- Reforzar los sistemas de protección: Los sistemas públicos deben detectar y proteger a las víctimas de trata de forma ágil y coordinada, centrando siempre su acción en los derechos humanos.
- Garantizar financiación estable a entidades especializadas: La atención integral requiere recursos suficientes y estables, más allá de convocatorias temporales.
- Priorizar la salud mental y la salud sexual y reproductiva: El impacto de la violencia exige que ofrezcamos respuestas sanitarias especializadas y de fácil acceso.
- Garantizar alternativas habitacionales seguras: Ninguna mujer tiene que vivir en el mismo espacio donde sufre explotación.
- Escuchar y creer a las mujeres: La protección comienza cuando el sistema reconoce la palabra y la experiencia de cada mujer.
- Situar la dignidad en el centro: Lograremos una igualdad real cuando todas las mujeres accedan plenamente a los derechos y a la protección.
Nuestro compromiso con la transformación social
En este 8M no hablamos solo de igualdad formal. Hablamos de una igualdad efectiva, que podemos medir a través de derechos garantizados y violencias erradicadas. Desde el carisma de la Familia Oblata, que nos impulsa a caminar al lado de las mujeres más excluidas, reafirmamos nuestro compromiso con la transformación social y con la incidencia pública. Trabajamos para convertir la justicia en una realidad, y no solo en una promesa.
Porque la igualdad no acepta exclusiones. Defendemos que la dignidad de todas las mujeres es innegociable.
Consulta el decálogo aquí:








